Capítulo 1: “Worship”, la palabra del momento

Por: José “Pepe” Ojeda

Worship (adoración), es un término muy popular entre aquellos que se hacen llamar cristianos. “Worship” se ha convertido en la palabra del momento en la jerga cristiana de hoy. Sin embargo, es evidente que en los últimos años el significado de esta palabra ha tomado una connotación muy diferente a la original. En la cultura cristiana actual, “worship” ha dejado de ser un verbo para convertirse en un sustantivo que describe el género de música sacra de mayor venta, clasificado en inglés bajo la categoría de “Contemporary Christian Music” o “CCM”.

Casi todas las iglesias modernas han incorporado la onda de CCM en sus servicios. Sus grupos de adoración se desviven por interpretar los éxitos de los artistas de CCM a quienes ellos admiran. El auge de esta moda es tan fuerte que muchos de estos grupos ministeriales prácticamente se han convertido en grupos similares a los de música “Top 40” como los que se ven por ahí, solo que en vez de tocar los éxitos de la radio en hoteles, barras y restaurantes, interpretan los éxitos de CCM en las iglesias.

Actualmente, CCM es el género de música cristiana que más vorazmente se consume por todo el mundo. ¿A qué se debe esto? ¿Qué razones pudiesen explicar este fenómeno que arropa a casi todos los sectores demográficos cristianos en el mundo entero? Algunos dicen que es porque la gente se siente bendecida por esos cánticos. Otros dicen que para estar escuchando música secular o mundana, prefieren oír canciones que glorifiquen a Dios. Esa podría sonar como una buena razón y tal vez debamos presumir sin dudar que esa práctica produzca los frutos que se esperan de una persona que adore a Dios con canciones que contienen mensajes que aparentan ser muy edificantes.

Si es así entonces deberíamos asumir que Dios, satisfecho con la ofrenda de adoración que está recibiendo de Su Iglesia, derrame abundantemente Su presencia en esas reuniones llenando el lugar de Su gloria. Siendo ese el caso y con tantas congregaciones adoptando esta práctica por más de una década, ya deberían ser aparentes los frutos de transformación, avivamiento y proclamación del Evangelio que son el resultado neto de estos encuentros con Dios.

Los jóvenes son los que más participan en estos conciertos y noches de adoración. Por lo tanto, deberían ser ellos los que más apasionadamente muestren estos frutos. Semana tras semana miles de jóvenes llenan grandes templos y auditorios para adorar a Dios con estas canciones “trendy” y en la onda musical contemporánea que a ellos les gusta. De hecho, esto ya no se limita a los jóvenes. La tendencia se ha expandido a gente de todas las edades, tal vez con la excepción de algunos ancianos que aún prefieren los himnos de antaño. Además, con tantas mega iglesias transmitiendo sus eventos y servicios por internet al mundo entero, estos ministerios deberían estar a la vanguardia cumpliendo a cabalidad la “Gran Comisión”. Estos mega templos se llenan a capacidad los domingos. Por lo tanto, lo más lógico sería asumir que el éxito de estas estrategias debe ser abrumador, ¿cierto? Los números parecen demostrar que estas modas sí funcionan… o al menos, así parece desde afuera.

Pues para aquellos que les guste medir el éxito por los números y las extensas membresías que tienen las mega iglesias, sería importante resaltar un hecho que va en ascenso hasta la fecha. Actualmente, más del 75% de los jóvenes cristianos que han crecido en iglesias como estas y que estaban activos en los ministerios de sus respectivas congregaciones, abandonan la fe al salir del entorno de su hogar para asistir a la universidad y hacer sus vidas. Al poco tiempo muchos de ellos asumen que la vida real nada tiene que ver con eso que les vendieron en la iglesia. Para muchos de ellos la existencia de Dios les es indiferente y otros dudan o niegan su existencia. Ante el número tan alarmante de jóvenes cristianos que ahora le han dado la espalda a Dios me pregunto entonces:

¿Por qué sucedió esto? ¿Qué pasó con aquellas canciones tan bellas?

¿Qué pasó con todas aquellas manos levantadas batiéndose al compás de aquellos cantantes de rock y pop cristianos que tanto les inspiraban?

¿De qué sirvieron todas aquellas noches que en vez de pasarlas en la calle lo hacían en la iglesia para así mantenerse “libres de contaminación”?

¿Cuál has sido el resultado de todos aquellos eventos y conciertos cristianos de difusión mundial por internet que debieron alcanzar a miles, si no millones de vidas?

¿Por qué tantos jóvenes que tuvieron esas experiencias, hoy no perseveran en la fe? ¿Donde está el fruto que se supone que esas experiencias hayan provocado?

Pues no sé, pero la realidad es que dicho fruto parece ser totalmente lo opuesto a lo que se esperaba. A propósito, ¿no dice la Biblia que las cosas se conocen por sus frutos…? ¿Cuál puede ser la razón que explique este resultado? Seguramente sea porque que a pesar de toda esa música y emoción, no hubo una verdadera adoración que transforme vidas. Yo estoy convencido de que la verdadera adoración que fluye de una relación con Dios nos confronta, nos transforma y luego nos hace testigos de Su grandeza. Pero si no existe un fruto de transformación entonces tampoco puede haber un testimonio real. Tal vez solo existan pasajes bíblicos que aprendimos y repetimos, pero sin que los mismos tengan sustancia en nuestros corazones. Si no hay un testimonio real y tampoco tenemos evidencias que sostengan nuestras creencias, entonces nuestra fe es tan frágil que fácilmente se desmorona al enfrentar cualquier argumento que la cuestione.

Por lo tanto, aunque los números nos muestren resultados maravillosos desde afuera, lo único que puede demostrar lo que realmente ha sucedido en los corazones de nuestros jóvenes es el fruto que sale de adentro. Tristemente, dicho fruto habla por sí solo y es prueba indiscutible de que algo no anda bien en la Iglesia. Si no lo crees, solo pregúntale a esos jóvenes que ya no perseveran y tendrás una idea sobre cuál es el futuro de las nuevas generaciones que se forman en muchas de las iglesias hoy.

Muchos líderes religiosos señalan como excusa lo difícil que es llegar al corazón de esta “generación cibernética”; pero si no cambiamos, solo nos toca esperar unos años para ver levantarse una próxima generación de jóvenes criados por padres “ex-cristianos” cuya cosmovisión dejó de incluir a Dios en el panorama. Entonces sufriremos las consecuencias de ese 75% o más de jóvenes que no supimos discipular y que en realidad nunca aprendieron a adorar.

Tal vez no estés de acuerdo conmigo o quizá te parezca que lo que estoy diciendo es un atrevimiento. Es cierto; lo es porque muy pocos se atreven a admitir lo que ya es evidente: Hemos crecido en números y hemos sido exitosos en muchos aspectos. En todos sitios hay iglesias grandes, llenas a capacidad con exquisitos espectáculos musicales y mensajes muy populares; pero hemos fallado en el área más importante y fundamental que nos define como Cuerpo de Cristo. Las iglesias se han convertido en clubes y centros de entretenimiento religioso disfrazado de adoración, pero todo es superficial y diseñado para complacer a sus miembros en vez de agradar a Dios. Después de todo es a Él a quien supuestamente estamos adorando, o al menos eso dicen las canciones que cantamos.

Esta tendencia egocentrista de buscar lo que nos gusta demuestra el hecho de que muchos cristianos, especialmente los más jóvenes, han perdido la noción y el conocimiento de quién es Dios. Adoran su propia idea de lo que es Dios, o siguen una tendencia popular que les han vendido como adoración; pero en realidad pretenden adorar a un Dios a que no conocen (Isaías 29:13). Esto tiene como resultado que no hay una relación ni una intimidad con Dios y no ocurre una transformación que produzca un testimonio de Su gloria. Por esta razón, estamos perdiendo la capacidad de ser una influencia a una sociedad que está en decadencia. Al contrario, la sociedad nos ha absorbido al punto de que nos hemos convertido en un reflejo de la misma en vez de reflejar al Cristo que proclamamos.

Es necesario despertar y salir del oscurantismo moderno en el que hemos caído. Hace falta que se desate un poderoso avivamiento en la Iglesia, pero para lograrlo, antes todos necesitamos arrepentirnos. Entonces, ¿cuán dispuestos estaríamos a abandonar las agendas vanas y las estrategias comerciales de éxito para regresar de vuelta a la senda que Dios tiene trazada para nosotros?

Si por otro lado, aunque te parezca fuerte la interrogante que estoy presentando esto te ha puesto a pensar, seguramente sea porque al igual que yo estás preocupado por el estado de la Iglesia cristiana en este tiempo tumultuoso en el que estamos viviendo.

El propósito de este blog es el de levantar la voz de la conciencia. Es un llamado a cuestionarnos y confrontarnos con realidades que muchos no queremos admitir. Ha llegado el momento de hacer las correcciones necesarias para no continuar con la misma tendencia inconsciente.

Por este medio levanto un alerta a la Iglesia para que despierte y regrese a la verdadera adoración que Dios desea de nosotros. Es hora de regresar al camino correcto que nos acerque de nuevo al corazón de Dios. En el proceso tendremos que enfrentar el hecho de que nos hemos quedado encerrados en mentalidades de entretenimiento, idolatría, egoísmo y patrones de error que lo que han producido es una Iglesia débil y desorientada. Para asimilar esto habrá que señalar algunos puntos que con cruda franqueza nos demuestren el estado en el que estamos como Iglesia. No pretendo insinuar que estos puntos agoten toda la discusión necesaria para analizar este tema de forma responsable. Sin embargo, tal vez dichos puntos sean el empujón que nos ayude a salir del círculo vicioso en el que estamos y así retomar el camino hacia la transformación que tanto necesitamos. Dicha transformación es vital para los tiempos en los que nos ha tocado vivir. Necesitamos tirarnos a los pies del Altísimo y buscar Su rostro en humildad.

Hoy nos amanecen eventos globales sin precedentes que nos dicen a gritos que ha llegado el momento de despertar del sueño y hacerle serios ajustes al curso que llevamos porque Cristo viene pronto y la pregunta es: ¿Escucharemos la voz, o seguiremos durmiendo?

En el próximo capítulo analizaremos cuál podría ser la opinión de Dios sobre este tema. Suscríbete a este blog haciendo click abajo en el botón de “FOLLOW” para que recibas periódicamente los capítulos que siguen. ¡Hay mucho más!

15 thoughts on “Capítulo 1: “Worship”, la palabra del momento

  1. Amén!!! Escucharemos la voz y seremos una voz; no un ruido !!! Gracias por ser obediente al Espíritu Santo y a la voluntad de Dios para su Iglesia y el mundo. Dios está levantando verdaderas voces proféticas que no le tengan miedo al “sistema”, pero si tengan temor de Él. Oramos por su vida, familia y ministerio. Bendiciones.

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  2. Este blog no será fácil de digerir para muchos. Yo misma lo leí y me dió muy duro. Sólo oro que muchos lo puedan leer con humildad, mansedumbre y sin fanatismos. Porque Dios sí está levantando personas que no están para entretener ni satisfacer antojos, sino para considerar y apuntar al Camino y la Verdad.

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    1. aja, pero mas que señalar el problema donde está la solución? Habla tanto sobre no seguir las estrategias, pero como propone a traer a las nuevas generaciones con un presente tan cambiante?

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      1. Antes de traer soluciones hay que empezar por señalar y enfrentar asuntos que muchos optan por ignorar. Además, en muchos casos el problema no está en las nuevas generaciones sino en la irresponsabilidad y la falta de visión de la generación actual que ya desde hace años abandonaron fundamentos esenciales del quehacer cristiano. Por lo tanto, hay que confrontar y reconocer el problema para entonces estar dispuestos a buscar soluciones. Muchos ignoran o no quieren enfrentar la realidad de lo que sucede. No es posible considerar soluciones si primero no se reconoce el problema. Además, el punto no es ser el agente que lo resuelva todo. El llamado del blog es el de volver a los pies de Dios, arrepentirse y pedirle dirección. Si fuese a proponer una estrategia correcta para enfrentar esta problemática, la misma sería lo que dice el título del blog. “Volver al Camino” La solución está en Dios si le buscamos, pero precisamente la raíz del problema es que dejamos de hacerlo.
        No se trata de buscar estrategias humanas para “atraer” a las nuevas generaciones; en fin, hoy estamos viendo el desastre que dichas estrategias han provocado en la iglesia moderna. ¿Qué sacamos con atraer jóvenes a la iglesia para entonces no tener nada real para ofrecerles? ¿No será por eso que se van? En vez de buscar soluciones en un presente tan cambiante ¿por que no mejor buscar a quien nunca cambia y es el mismo ayer, hoy y por siempre? Mi labor NO es darte la solución. No soy yo quien la tiene. Mi labor es alertarte y mostrarte dónde buscarla.

        Sigue leyendo los demás capítulos.

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  3. Hacen falta muchas tribunas edificantes y críticas sobre los cambios que vemos en las congregaciones. Felicito este canal que se abre a discutir, examinar y reflexionar sobre estos asuntos tan cruciales en este momento particular.

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  4. Excelente!! Demasiado espectáculo y poca o ninguna adoración. Muchas luces y poca presencia. Quien transforma es el Espíritu Santo y no las emociones o los humos, luces y “cantar bonito”. Dios se merece lo mejor porque él nos dio lo mejor de sí. No más espectáculos que exaltan la carne. Hay que volver al principio!! Bendiciones. Adelante!!!

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  5. Un escrito de alerta muy acertado y oportuno. Todos hemos fallado de alguna manera en cuanto a esto. Que esto nos sirva para meditar y reflexionar sobre nuestras motivaciones. Hacia adelante ! Siga escribiendo ! Hay mucha gente que quizás piensa lo mismo pero por miedo al rechazo de las masas y del sistema, optan por seguir siendo esclavos de la “industria”.

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  6. ¡¡Qué poderoso!! Súper pertinente y relevante para este tiempo. Y súper necesario. Necesitamos despertar y responder al llamar de Dios en este tiempo. Necesitamos regresar a los basics del Evangelio y al primer amor, a Su Palabra, a Su presencia, a la oración y entrega todos los días.

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  7. Wow! Una palabra muy necesaria e importante para la iglesia del siglo 21. Me parece que la intencion de muchas iglesia es buena, pero hemos abandonado los metodos establecidos en Su Palabra. Pienso que este blog sera como la profecia de Amos referente a la restauracion de la adoracion a DIos:
    Amos 9:11 En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David, y cerraré sus portillos y levantaré sus ruinas, y lo edificaré como en el tiempo pasado;
    Aplaudo el denuedo del escritor de seguir la voz del Espiritu Santo, y ser una voz que despierte las conciencias del pueblo.

    Dios te continue usando grandemente!

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    1. Acabo de graduarme del Seminario Evangélico de PR y escribí mi monografía relacionada con este tema. Como músico y pastor expuse mi inquietud por la evangelización mediante la música. Yo lo veo de esta manera: nos quedamos en el primer mandamiento “amando a Dios” y diría que el 95% de nuestra música es adoración, pero cuando cumpliremos el segundo mandamiento de “amar al prójimo” ? Son pocas de nuestras canciones que le hablan de Cristo a las gentes! En algo sí debemos “imitar” a los cantantes seculares: decirle a las gentes como enfrentar las situaciones difíciles de la vida pero con el que solo puede, Cristo. En eso se nos han ido delante y nosotros “mirando al cielo” como los discípulos en la Ascención de Cristo.

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      1. Creo que el cuerpo de Cristo necesita de todas sus partes para realizar su obra aquí en la tierra, espero que mas bocas se usen para evangelizar y no para criticar a las manos o los oídos por no hablar como ellos. No te desanimes solo sigue cumpliendo tu parte en el cuerpo que es la iglesia. un abrazo.

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      2. Esa evaluación que dices presupone que la Iglesia se ha quedado en la adoración, pero mi pregunta es: ¿en qué clase de adoración se quedaron? ¿Estamos hablando de una adoración genuina o falsa? Bueno, para saber eso solo falta mirar de cerca los frutos de haberse quedado “mirando hacia arriba.” Cuando una adoración es genuina y viene de una relación con un Dios que transforma, el fruto no puede ser quedarse ahí.

        La reacción de todo adorador que haya tenido un encuentro con Dios en la intimidad de su adoración sería un deseo incontenible de serle testigo para que otros puedan también conocer a ese Dios maravilloso. Si ese no es el resultado y no existe una pasión por dar a conocer al Dios que adoramos, entonces no nos queda más remedio que cuestionar la legitimidad de la adoración que se practica hoy en la vida de muchos cristianos. Este viene siendo el problema medular de la posición de la Iglesia ante el mundo.

        Hemos reducido la adoración a solo música y canciones; y aunque bien es cierto que la música es un lenguaje muy efectivo en la expresión de adoración y alabanza, dicha expresión no puede ser aceptada por Dios si en vez de ser sincera y genuina, es fabricada siguiendo las tendencias de la industria musical comercial para hacerla más vendible. Hemos convertido la adoración en mercancía que las iglesias consumen como pan caliente. No solo eso, sino que dicha música hace a las iglesias sonar y lucir bien cuando hacen streaming por internet para venderse como alternativa y atraer más gente aumentando así los números de membresía.

        Dios, que conoce muy bien las motivaciones del corazón, no recibe esta adoración falsa. Por lo tanto, eventualmente Dios se aparta y nos deja a merced de nuestros vanos deseos. Las consecuencias de esto son funestas. La evidencia es obvia cuando vemos a denominaciones enteras abrazando las tendencias del mundo y tornándose progresistas, rechazando la veracidad de las Escrituras y deconstruyendo la fe, interpretando la Palabra a su gusto y gana.

        Todo esto empieza con una adoración decadente. Es por esto que uno sintoniza la radio cristiana y lo único que escucha es “Worship”. Ya no hay casi ningún material evangelístico sonando en los medios.

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  8. Yo como músico y pastor he visto una falta de balance con los mandamientos y la Gran Comisión. Nos hemos quedado en la ascensión de Cristo “mirando hacia arriba” en el primer mandamiento “adorando a Dios” y ¿dónde están las canciones con mensaje y le hablen a las gentes de Cristo y su obra en la tierra? Nos hemos olvidado del prójimo en una “supuesta adoración” cuando ir a predicar es también adoración. Debemos imitar a los cantantes del mundo en algo… decirle a las gentes con nuestras canciones cómo enfrentar las situaciones de la vida pero con el que todo lo puede, CRISTO.

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    1. Lo que más inspira a un creyente a ser testigo de Cristo es la adoración genuina. La adoración y relación con un Dios al que uno se entrega y se somete provoca una transformación en la vida que redunda en un deseo porque lograr que otros puedan conocer al Dios que uno ha conocido.

      Sin embargo, es notable la ausencia de testimonio de vida en la comunidad cristiana de hoy. Eso me hace entonces cuestionar la legitimidad de la adoración que tanto se practica en las iglesias actuales. Si no hay testimonio es porque no hay transformación y si no hay transformación es porque la adoración no es real, sino una fabricación; un facsímil estéril y sin sustancia que nos envuelve emocionalmente con música, pero que está muy distante del corazón de Dios.

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